Tratamiento del dolor en los niños

Ten en cuenta que estas instrucciones para el tratamiento del dolor sólo se aplican a niños que no tengan ninguna otra enfermedad, que tengan más de 3 años y que tengan un peso normal para su edad.

Tratamiento del dolor en los niños

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Es importante administrar medicamentos analgésicos para facilitar la recuperación funcional durante el postoperatorio. El niño comerá y dormirá mejor y sentirá menos dolor, lo que acelerará la curación. Por eso es importante dar al niño la medicación aunque no tenga dolor el primer día.

Algunos niños experimentan más molestias por la tarde, mientras que para otros la noche o la madrugada son peores. Es normal que el dolor aumente unos 3 a 5 días después de la amigdalectomía y que disminuya después.  Esto es más frecuente cuando se extirpan completamente las amígdalas (amigdalectomía).

Un empeoramiento del dolor es normal siempre y cuando no se acompañe de fiebre e incapacidad para tragar (principalmente para beber). Más información en la pestaña Importante.

Los analgésicos son más eficaces cuando se administran de forma regular a lo largo del día. Así el niño no experimentará molestias antes de la siguiente dosis. Explica a tu hijo que las molestias que siente no durarán siempre, sino que disminuirán gradualmente y acabarán por desaparecer. Explícale además la importancia de los análgesicos y cómo ayudan. Sigue las recomendaciones para el manejo del dolor que le dieron en el hospital. Lo mejor es una combinación de varios fármacos que actúen de forma diferente. Asegúrate de que cumples con el tipo de medicación, la dosis y la hora de administración, para mantener un nivel constante de alivio del dolor y evitar los picos”. Esto se aplica incluso si el niño no parece tener molestias en ese momento. Despierta al niño para administrarle el analgésico durante la noche, aunque te parezca mejor no perturbar su sueño. Los niños y los jóvenes suelen volver a dormirse rápidamente. Así se evitan los repuntes de dolor que pueden perturbar el sueño y que pueden ser difíciles de afrontar al día siguiente. Controlar adecuadamente el dolor también permite disminuir la medicación administrada, con lo que se reducen los riesgos de efectos secundarios. Hay que administrar la medicación entre 30 y 60 minutos antes de las comidas para que el niño pueda tragar los alimentos con más facilidad. Para evitar un dolor demasiado intenso, no dejes pasar más de 6 horas entre las dosis de medicación. Además de la medicación, es importante que el niño reciba cuidados adicionales que le distraigan del dolor de garganta (jugar, leer, ver la televisión junto a un adulto, etc.). Las bebidas frías o los helados también pueden aliviar el dolor.